jueves, 18 de agosto de 2011

Llora por mi ahora que puedes; capítulo 43


Estiré el brazo en dirección al teléfono, lo agarré con miedo.
Cerré los ojos y suspiré .. Marqué el número de teléfono que indicaba en la carta y esperé impaciente.
Pi .. Pi .. Pi .. Pi .. /
Después de unos larguísimos segundos conseguí que cogieran el teléfono. Les di el nombre de mi padre y enseguida me pasaron con él.
-¿Papá? ¿Estás bien? - Escuché su respiración, que iba tan lenta como las lágrimas que empezaban a caer por mis mejillas - Pero qué pregunta más tonta .. ¿Cómo ibas a estar bien? ¡Lo siento tantísimo, debí haberme quedado allí [...] No sé cómo pude ..
-Hija, no te preocupes, de verdad. No es culpa tuya, sabes que todo el mundo vive para morir. Es simple, mi destino era este. Tarde o temprano tendría que haber ocurrido. Cuando eras pequeña te hablé mucho sobre este momento. ¿Recuerdas?
Te dije que si yo moría que no lloraras por mí cuando estuviese muerto, que no me llevases flores a mi tumba, dámelas ahora que puedes. ¿Para qué quiere la gente llevar flores a una tumba que ni siente ni respira? Tampoco te pido que me metas en una de esas cajas de madera. -Hizo una pausa cuando se le cortó la voz, suspiró y siguió al ver que no decía nada. - Quemarme y tirarme al mar. -Solté un respingo y después de llorar en silencio durante su discurso, el llanto empezó a escucharse en la otra línea telefónica- Llora por mí ahora que puedes, dame todos los regalos que quieras. Pero no vengas, no quiero que me veas morir. -
Vi a Aitor acercarse lentamente al sofá y sentarse a mi lado. Cogió mi mano con cuidado y obligó a mi cabeza a descansar sobre su hombro.
-Pero papá ..
-No, hija, no quiero que vengas. Hazme ese último favor.
Aparté el teléfono de mi oreja y dejé que un grito saliera a la velocidad de la luz de las cuerdas vocales. Mis ojos se cerraron con fuerza y las lágrimas que habían quedado atrapadas en ellos, salieron con más rapidez que las anteriores.
Volví a colocar el teléfono en mi oído.
-Te quiero mucho, papá. -Conseguí decir entre sollozos.
-Y yo a ti hija [...] Adiós. - Me dijo antes de colgar el teléfono.
-Adiós. -Dije en un hilo de voz.
La rabia recorrió mi cuerpo en menos de un segundo, el odio se apoderó de mi, lancé el teléfono contra la pared. Subí las piernas al sofá y las abracé con mis brazos. Apoyé en ellas mi cabeza, mientras las lágrimas seguían cayendo de mis ojos, deslizándose por las mejillas hasta llegar al mentón y recorrer mi garganta.


Noté cómo un brazo fino se deslizaba por mi espalda y me abrazaba a la vez que lloraba conmigo. Carmen estaba a mi lado, mientras Aitor miraba al techo desconcertado.
-Yo sé por lo que estás pasando, porque yo también lo pasé. Voy a estar siempre contigo para lo que quieras. Sé que suena muy comprometido, y que nadie lo ha cumplido nunca de verdad. Que a la mínima se olvidan de ti como si nunca hubiera sido tu amiga. - Me dijo mientras levantaba mi cara con su mano, y con la otra acariciaba mi rostro. -
-Parece que estés hablando de Carla ..
-Sí, bueno .. Sabes que me hizo mucho daño. -Hizo una pausa y suspiró. -Cuando mi padre tuvo aquél accidente de coche, me sentía más sola que nunca y Carla .. -Vaciló por un momento y decidió no decir nada.
Nos quedamos en silencio. Se escuchaban mis llantos y los de Carmen, que me acompañaba como si fuera mi sombra.
Ella también vivió ese momento, pero cuando era más pequeña.Tenía quince años. Se sentía sola. Su mejor y única amiga, le dio de lado. Empezó a ir con la chica más popular de clase, ignorando el sufrimiento que estaba viviendo Carmen. Apenas le dirigía la palabra cuando estaba con Dayana, y la miraba con superioridad. Carmen solo tenía el apoyo de su madre, que luchaba por ella cada segundo de su vida. Aunque el dolor se su madre fuera mayor, no lo dejaba notar para poder salir adelante y no derrumbarse como lo estaba haciendo Carmen. [...] Creo que estaréis pensando que por qué no la ayudé yo y le di un hombro para llorar cuando más lo necesitaba.
Carmen tiene un año más que yo, para entonces, yo tenía catorce y no la conocía para nada. Ella repitió curso a causa de la muerte de su padre y fue cuando nos hicimos "amigas". No teníamos ningún tipo de confianza, así que ella no me contó nada de su padre hasta estar en la universidad.
Me dirigí a la cocina a por un vaso de agua. Me lo bebí lentamente, casi sin ganas. Me senté frente a la pecera que teníamos en una diminuta mesa. Observé cómo nadaban de un lado para otro sin cansarse. Sin temerle a la muerte, quizá no saben que existe, y viven sin ningún tipo de preocupación. "Ojalá pudiera ser uno de ellos para vivir como viven ellos. " Pensé.
Me levanté le la silla. Y como si estuviera medio dormida subí las escaleras que dirigían a nuestro cuarto. Entré en el baño y cerré la puerta. La voz de mi padre no paraba de pasar por mi mente una y otra vez. <<No, hija, no quiero que vengas. Hazme ese último favor. >> [...]
Apoyé las manos en el lavabo y me miré al espejo. El rimel se había corrido por mis mejillas. Estaba horrible. El vestido azul celeste que llevaba estaba lleno de lágrimas y manchas negras del rimel. Guié la mirada hacia los tacones y decidí quitármelos.
Me lavé la cara y fui desvistiéndome hasta quedarme totalmente desnuda. Metí un pie en la bañera mientras abría el grifo.
Cerré la cortina que rodeaba la bañera. El agua hirviendo pasaba por mi cuerpo dejándome la piel de gallina. Cerré los ojos y me dejé invadir por mis recuerdos. Por nuestros recuerdos.
Todos y cada uno de ellos me invadían y hacían que me sintiera mal. Él siempre había intentado hablar más conmigo, pero yo me sentía atacada, como si fuera a invadir mi intimidad. Siempre quería que le contara todos los novios que había tenido, todo lo que hacía cada día. Cosas de padres, cosas que nunca contabas. Ahora desearía haberle contado todo lo que le oculté, por el único hecho de haber estado más tiempo con él.
No haber desperdiciado mi tiempo en el ordenador o en la tele, mientras que él solo intentaba conocerme más. Saber como era en realidad. Porque nadie es igual con sus amigas que con sus padres. ¿O me equivoco?

2 comentarios:

  1. DIOS!:O
    tu novela es INCREIBLE!(:
    mee encantaa !
    sigue así:)

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  2. Muchas gracias, de verdad :)
    Un beso muy grande !

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